Lunes febrero 13th, 2012 11:24 Mi recordar.

Hace algunas semanas comencé con un catálogo en excel de todos mis libros. Aún no termino. Apenas si empiezo y, aunque halla superado ya más de la mitad, siempre me encuentro en una confusión plena ante las torres de papel que yo misma he desplegado. Hace algunos días terminé de leer Leviatán de Paul Auster. Antes… antes no recuerdo. Sin embargo, recuerdo que lloré, recuerdo que sentí algún temblor y que pensé en la implicancia, en la historia personal, de la lectura de un buen libro. Pero, no puedo recordar lo que leo. Mi memoria abarca el corto plazo, y al reencontrarme con estas torres de tomos nuevos, usados, regalados, me cuesta discernir, clarificar los detalles de lo consumido con tanta ansiedad en mi juventud. Abordo, entonces, la tarea de preguntar: ¿qué es lo que recuerdo de este total de libros acumulados durante tantos años? Recuerdo las grandes marcas. Recuerdo a Pessoa; recuerdo, claro, a Alejandra Pizarnik (la llevo como marca en mi antebrazo); recuerdo a Bolaño. Recuerdo poesías dispersas, aunque ninguna de ellas están impresas en mis bibliotecas. La poesía que más me ha atravezado es la que no poseo en papel. Podría hacer una gran síntesis, una gran elección: enfrentarme a mi reflejo y responderle, lo único que precisamos es a Pizarnik, a Pessoa, a Miguel Angel Bustos, a Hugo Mujica… Pero, me pregunto, ¿qué es lo que recuerdo? La indagación de la memoria es una internación hacia lo profundo de un modo de existir que implica las versiones de la que una ha sido. Es en un presente perpetuo, donde nos engañamos conversando con “el pasado”. Pero en mí ha pasado tanto que mi condena es este perpetuo pensarse aquí. Lo que recuerdo es lo que poseo hoy como marca física de lo que fui. Me encuentro con El hombre que fue jueves, y me pregunto por qué es que quise con tanto ahínco tener el día de la semana tatuado en mí. Redescubro la portada de UbiK (esa edición de bolsillo) y, extrañamente, sé que ha sido más permanente. Pero, ¿hasta cuándo? No puedo evitarlo, pensar hacia adelante es, en puridad, pensar. Porque argumentarse una vida y una versión posible del Yo no es más que un acto fantástico. Lo mismo que el recuerdo. ¿Qué recuerdo? Recuerdo algunos malos libros, recuerdo lo que no leí. Eso es lo que más recuerdo. Mentira. Lo que más recuerdo es la palabra Hastío. En el libro del desasosiego la leí por primera vez con un cuerpo semejante. Hastío. Aún la pronuncio y resuena en mí como si el eco fuese un rebotar físico dentro de las paredes de mi cuerpo marcado. No se quién resulto ser, en esta perpetuidad en la que me vacío al recordar. Pero el hastío, como tal, es mi colchón, mi hogar, mi cobijo. Recaudo palabras, yo no recuerdo. Recolecto, como basurera, las formas verbales que van escribiendo el poema. Soy mi propia lectora, porque sé que nadie me lee. Soy mi propia basurera, y mi propio contenedor. Soy mi propio y único latido al deshojar cada uno de los libros de sus sobras, de sus polvos. No tengo derecho, lo sé, pero en el aletear de madrugada (de un domingo a las 8 de la mañana) me encuentro preguntándome ¿qué recuerdo? Recuerdo una caricia sucia, un temor inmenso ante la mano que se alza, recuerdo una Barbie exploradora en el jardín nocturno de mi casa, recuerdo estar sola. Pero también recuerdo la palabra Carnaval leída en un libro de Alejandro Dolina a los 10, 12 años. Recuerdo la primera vez que leí follar, más o menos a la misma edad. Recuerdo a mi papá dándome una impresión de “Los Asesinos”. Recuerdo haber leído que una poeta se mató, y mi llanto de noche me enseñó un nombre, todos los nombres. Recuerdo cuando aprendí a escribir, fue el día en que lo quise.

, , , , , In: ProsaNo Comments

Martes enero 31st, 2012 07:04 cinco.

no hay más que vos que yo este teléfono no    /existe con, el tiempo la vejez aumenta la idea de realidad   /muta

en otras palabras te chupa un huevo vos, vos, ya no tenemos quince años ni un tiempo muerto al que dar /vida pero no es esa la idea que muta que deviene en /duda es que puedo pensar que vos que yo trascendimos al pensar que el cielo se nos va a caer encima que el /mar nos va a beber lento, tan lento.

cuando sea el día de ser mi día

In: Poesía, ProsaNo Comments

Martes enero 31st, 2012 04:49 cuatro.

caber en la palma, caber

en la voz del que devuelve

la voz como reflejo especular de

mi intuición más pura.

 

Brotar de mí raices, aperturas

fotosintéticas que digan

cómo me llamo, que anoten

en cada hoja mía

          /un número;

contabilizarse en cada pisada

sobre la tierra fértil del norte.

 

Cerrar los ojos para dar

voz pura a la apertura de mi estar

patente subjetivo en cada

carne, cada comida de otras carnes.

 

Andar, lenta, por un devenir

restricto, por un constante simbólico que

dice hacer de mi andar

          /lo esencial.

 

En la quietud de la tarde

me concibo, también,

          /primero.

 

(De aquí.)

In: PoesíaNo Comments

Sábado enero 21st, 2012 01:32 tres.

si portavoz de lo lejano aísla
al cuerpo de quien se anuncia
hasta el puro desconocer
entonces: devenir
en voz de lo lejano que
aísla al cuerpo hasta el
puro
más
saber.

In: PoesíaNo Comments

Sábado enero 21st, 2012 01:31 dos.

Un cuerpo ingresa en la /burbuja en
la superficie late el eco del /ingreso
se reunirán los hombres bajo el /fuego
se reunirán las carnes sus
labios entre/cerrados se abrirán lenta/
mente sutil/ mente hasta gotear por uno
de sus lados o por el otro una minúscula /gota roja.

No hay /sangre no hay
herida hay un ingreso a /la burbuja
tamizado por sus dibujos su /textura
de agua; allí esperan otros /cuerpos allí
esperan otros labios que estuvieron /antes
entrecerrados ahora gotean tan/
tiernamente.

La espera se fragmentará en /partes
iguales entre sí /cada
uno recibirá una porción /cada
uno se hará cargo de su /porción de
espera.

En la burbuja ingresarán /tantos como
puedan. En la burbuja se abrirán /tantos labios
como puedan. La mañana durará lo /que
dure un año en la /burbuja.
El tiempo se coserá en la medida en que
se /piense.

(de mi blog en Blogspot)

In: PoesíaNo Comments

Jueves enero 19th, 2012 02:04 uno.

Hay ruidos en el pasillo, voces
son Otros, nombrándome
no llueve, más bien
el crujir de luces me dice que mañana,
los sábados no, mañana.

Mientras tanto, recuerdo
que hay voces de Otros,
ruidos en el pasillo.
¿Es a mí?
Son susurros de hombres que volvieron
de una guerra objetual,
de una guerra en el desierto.
Ellas, solubles, acarician
el sonido de una voz, cada suspiro
entre olores, saben,
la ternura duerme.
Esta vez soy yo, creo,
esta vez soy yo
quien vuelve.

In: Poesía(2) Comments

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